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NUEVO COMENTARIO BIBLICO SIGLO XXI

Publicado por DICIPULO GUERRERO viernes 20 de noviembre de 2009 0 comentarios




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TEOLOGIA DEL ANTIGUO TESTAMENTO- Walter Eichrodt

Publicado por DICIPULO GUERRERO jueves 19 de noviembre de 2009 0 comentarios



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Walther Eichrodt TEOLOGIA DEL ANTIGUO TESTAMENTO I


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Walther Eichrodt TEOLOGIA DEL ANTIGUO TESTAMENTO II

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¿Cuál es el don de hablar en lenguas?

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Pregunta: "¿Cuál es el don de hablar en lenguas?"

Respuesta: El primer acontecimiento de hablar en lenguas se produjo en el Día de Pentecostés, lo encontramos en el libro de los Hechos 2:1 al 4. Los apóstoles salieron y compartieron el Evangelio con las multitudes, hablándoles en su propia lengua, “¡Les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios!” (Hechos 2:11). La palabra griega “lenguas” traducida, literalmente significa “idiomas”. Por tanto, el don de lenguas es hablar en un idioma que una persona no conoce, a fin de ministrar a alguien que habla ese idioma. En 1ª Corintios capítulos 12 al 14, donde Pablo habla de dones milagrosos, comenta, “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablase con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?” (1ª Corintios 14:6). De acuerdo con el Apóstol Pablo, y de acuerdo con las lenguas descritas en Hechos, hablar en lenguas es valioso para aquel que escucha el mensaje de Dios en su propio idioma, pero es inútil para todos los demás - a menos que sea interpretado / traducido.

Una persona con el don de interpretar lenguas (1ª Corintios 12:30) podría entender lo que uno que habla en lenguas está diciendo, aunque no conozcan el idioma que está siendo hablado. El intérprete de las lenguas comunicaría entonces el mensaje del que habla en lenguas a todos los demás, de manera que todos pudieran entender. “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla” (1ª Corintios 14:13). La conclusión de Pablo en cuanto a lenguas no interpretadas es poderosa, “Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1ª Corintios 14:19).

¿Es el don de lenguas para hoy en día? 1ª Corintios 13:8 menciona que cesa el don de lenguas, aunque asocia la cesación con la llegada de lo “perfecto” en 1ª Corintios 13:10. Algunos apuntan a una diferencia en el idioma en profecía y conocimiento en “cesando” con las lenguas “siendo cesadas”, como evidencia para cesar las lenguas antes de la llegada de lo “perfecto”. Mientras sea posible, esto no es explícitamente claro a juzgar por el texto. Algunos también apuntan a los pasajes tales como Isaías 28:11 y Joel 2:28-29 como una evidencia de que hablar en lenguas era una señal del juicio venidero de Dios. 1ª Corintios 14:22 describe las lenguas como una “señal para los incrédulos”. De acuerdo con este argumento, el don de lenguas era una advertencia para los judíos, de que Dios iba a juzgar a Israel por rechazar a Jesucristo como Mesías. Por tanto, cuando Dios de hecho juzgó a Israel (con la destrucción de Jerusalén por los Romanos en el año 70 A. de C.), el don de lenguas dejaría de servir para su propósito deseado. Mientras este punto de vista es posible, el propósito principal de las lenguas, que ha sido llevado a cabo, no necesariamente demanda su cesación. La Escritura no afirma concluyentemente, que el don de hablar en lenguas ha cesado.

Al mismo tiempo, si el don de hablar en lenguas estuviera activo en la iglesia de hoy en día, éste sería ejecutado de acuerdo con la Escritura. Sería un idioma real y comprensible (1ª Corintios 14:10). Tendría el propósito de comunicar la Palabra de Dios con una persona que habla otro idioma (Hechos 2:6-12). Sería en acuerdo con el mandato que Dios dio a través del Apóstol Pablo, “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios (1ª Corintios 14:27-28). También debe ser en obediencia a 1ª Corintios 14:33, “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos”.

Dios definitivamente puede dar a una persona el don de hablar en lenguas para facilitar la comunicación con una persona que habla otro idioma. El Espíritu Santo es soberano en la distribución de los dones espirituales (1ª Corintios 12:11). Solamente imagínese cuánto más productivos podrían ser los misioneros si no tuvieran que ir a una escuela de idiomas, e instantáneamente fueran capaces de hablar a la gente en su propio idioma. Sin embargo, Dios no parece estar haciendo esto. Las lenguas no parecen ocurrir hoy en día en la forma que lo hacían en el Nuevo Testamento, a pesar del hecho de que sería sumamente provechoso. La vasta mayoría de creyentes que demandan practicar el don de hablar en lenguas, no lo hacen en acuerdo con la Escritura mencionada arriba. Estos hechos conducen a la conclusión de que el don de lenguas ha cesado, o es al menos una rareza en el plan de Dios para la iglesia hoy.

Aquellos que creen en el don de lenguas como un “lenguaje de oración” para edificación propia, obtienen su punto de vista de 1ª Corintios 14:4 y/o 14:28, “El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia”. Por todo el capítulo 14, Pablo está enfatizando la importancia de tener interpretadas (traducidas) las lenguas, vea 14:5-12. Lo que Pablo está diciendo en el capítulo 4 es, “Si usted habla en lenguas sin interpretación, no está haciendo nada más que edificarse a sí mismo, apareciendo más espiritual que otros. Si usted habla en lenguas y las interpreta, usted edifica a todos”. El Nuevo Testamento en ningún lugar da instrucciones específicas sobre “orar en lenguas”. En ningún lugar en el Nuevo Testamento da un propósito de “hablar en lenguas”, o describe específicamente a una persona “orando en lenguas”. Además, si “orar en lenguas” es para edificación propia, ¿no sería eso injusto para aquellos que no tienen el don de lenguas y quienes por tanto no están en capacidad de edificarse a ellos mismos? 1ª Corintios 12:29-30 claramente indica que no todos tienen el don de hablar en lenguas.

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Pregunta: "¿Cómo distribuye Dios los dones espirituales? ¿Me dará Dios el don espiritual que le pida?"

Respuesta: Romanos 12:3-8 y 1 Corintios 12, hacen muy claro que a cada cristiano le son otorgados dones espirituales de acuerdo a la elección del Señor. Los dones espirituales son impartidos con el propósito de edificar al cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:7; 14:12) No se menciona específicamente el momento exacto en que estos dones son asignados. La mayoría asume que los dones espirituales son recibidos en el momento del nacimiento espiritual (el momento de la salvación), Sin embargo, hay algunos versos que pueden indicar, que a veces Dios también otorga los dones espirituales posteriormente. 1 Timoteo 4:14 y 2 Timoteo 1:6 se refieren ambos a un “don” que había recibido Timoteo al momento de su ordenación “mediante profecía.” Esto parece indicar que durante la ordenación de Timoteo, uno de los ancianos, habló bajo la influencia de Dios, de un don espiritual que Timoteo recibiría como un instrumento para su futuro ministerio.

También se nos dice en 1 Corintios 12:28-31 y el 1 Corintios 14:12-12 que es Dios (no nosotros) quien elige esos dones. Estos pasajes también indican que no todos tendrán un don en particular. Pablo les dice a los creyentes corintios, que si ellos van a codiciar o anhelar los dones espirituales, deben dejar de lado su fascinación por los dones “espectaculares” o “llamativos” y en su lugar procurar los dones más edificantes, tales como el de profecía (hablar la palabra de Dios para la edificación de otros). Ahora, ¿por qué Pablo les habría de decir que se esforzaran por desear los dones “mejores,” si ya se les había dado todo lo que recibirían, y no habría más oportunidad para ganar estos dones “mejores”? Uno puede deducir, que así como Salomón pidió sabiduría a Dios para poder gobernar sobre Su pueblo, así Dios nos otorgará aquellos dones que necesitemos para ser de beneficio a Su iglesia.

Habiendo dicho esto, aún queda claro que estos dones son distribuidos de acuerdo a la elección de Dios, no la nuestra. Si cada corintio deseara grandemente un don en particular, como el de profecía, Dios no les daría a todos ese don simplemente porque lo anhelaran fervientemente. ¿Por qué? Porque ¿dónde estarían aquellos que son necesarios para servir en todas las otras funciones del cuerpo de Cristo?

Hay una cosa que es totalmente clara, el mandato de Dios es la capacitación de Dios. Si Dios nos ordena hacer algo (cosas como testificar, amar a los no amados, discipular a las naciones, etc.,) Él nos equipará para hacerlo. Algunos pueden no estar tan “dotados” para evangelizar como otros, pero Dios ordena a todos los cristianos que testifiquen y discipulen (Mateo 28:18-20; Hechos 1:8). Todos estamos llamados a evangelizar, ya sea que tengamos o no el don espiritual de evangelismo. Un determinado cristiano que se esfuerza por aprender la Palabra y desarrollar sus habilidades de enseñanza, será un mejor maestro que uno que pueda tener el don espiritual de enseñanza, pero que lo haya descuidado.

En resumen, ¿los dones espirituales son otorgados cuando recibimos a Cristo, o son cultivados a través de nuestro caminar con Dios? La respuesta es ambas cosas. Normalmente, los dones espirituales nos son dados al momento de la salvación, pero también necesitan ser cultivados a través del crecimiento espiritual. ¿Puede un deseo de tu corazón aspirar y desarrollarse como un don espiritual? ¿Puedes buscar ciertos dones espirituales? 1 Corintios 12:31 parece indicar que esto es posible “Procurad, pues, los dones mejores...“ Puedes pedir a Dios un don espiritual y anhelarlo fervorosamente, esforzándote para desarrollar esa área. Al mismo tiempo, si no es la voluntad de Dios, no recibirás ese determinado don espiritual, sin importar cuán celosamente lo busques. Definitivamente Dios es sabio, y Él sabe con cuáles dones serás más productivo para Su reino.

No importa cuánto hayamos sido dotados con uno u otro don, todos somos llamados a desarrollar el número de áreas mencionadas en la lista de los dones espirituales,.... a ser hospitalarios, a mostrar actos de misericordia, a servir unos a otros, a evangelizar, etc. Mientras busquemos servirle por amor, con el propósito de edificar a otros para Su gloria, Él traerá gloria a Su nombre, crecerá Su iglesia, y nos recompensará (1 Corintios 3:5-8; 12:31 – 14:1). Dios promete que mientras nos deleitemos en Él, Él nos concederá las peticiones de nuestro corazón (Salmo 37:4-5). Esto seguramente incluye el prepararnos para servirle, de una manera que nos brinde propósito y satisfacción.
 
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Comentario de La Biblia- Matthew Henry

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¿Por qué permite Dios que les sucedan cosas malas a la gente buena?

Publicado por DICIPULO GUERRERO miércoles 18 de noviembre de 2009 0 comentarios


Pregunta: "¿Por qué permite Dios que les sucedan cosas malas a la gente buena? "


Respuesta: ¿Por qué les suceden cosas malas a la gente buena? Esa es una de las preguntas más difíciles en toda la teología. Dios es eterno, infinito, omnisciente, omnipotente, etc. ¿Por qué nosotros como seres humanos (no eternos, ni infinitos, ni omniscientes, ni omnipresentes, ni omnipotentes) esperamos poder comprender plenamente los designios de Dios? El libro de Job diserta sobre este asunto. Dios le permitió a Satanás hacer todo lo que él quería a Job, excepto matarlo. ¿Cuál fue la reacción de Job? “He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré” (Job 13:15). “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21). Job no comprendía el por qué Dios había permitido las cosas que le sucedían, pero él sabía que Dios era bueno y por lo tanto continuó confiando en Él. Básicamente, esa debería ser también nuestra reacción. Dios es bueno, justo, amoroso y misericordioso. Con frecuencia nos suceden cosas que simplemente no podemos comprender. Sin embargo, en vez de dudar de la bondad de Dios, nuestra reacción debe ser de confianza en Él. “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6).

Tal vez una mejor pregunta sería, “¿Por qué le suceden cosas buenas a gente mala?” Dios es santo (Isaías 6:3; Apocalipsis 4:8) Los seres humanos somos pecadores (Romanos 3:23; 6:23). ¿Quieres saber cómo ve Dios a la humanidad? “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta. Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios. Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre. Quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.” (Romanos 3:10-18). Cada ser humano en este planeta merece ser echado al infierno en este preciso momento. Cada segundo que seguimos vivos es solo por la gracia de Dios. Aún la más terrible miseria que pudiéramos experimentar en este planeta, es misericordia comparado con lo que merecemos, la condenación eterna en el lago de fuego del infierno.

“Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8). A pesar de la naturaleza malvada, vil, y pecadora de la gente de este mundo, Dios aún nos ama. El nos amó lo suficiente para sufrir Él mismo la pena de muerte que merecemos por nuestros pecados (Romanos 6:23). Todo lo que tenemos que hacer es creer en Jesucristo (Juan 3:16; Romanos 10:9) para ser perdonados y tener la vida eterna en el cielo (Romanos 8:1). Lo que merecemos es = el infierno. Lo que se nos da es = vida eterna en el cielo si solo creemos. Se ha dicho que este mundo es el único infierno que los creyentes experimentarán, y que este mundo es el único cielo que los no creyentes experimentarán. La próxima vez que nos hagamos la pregunta, “¿Por qué Dios permite que le sucedan cosas malas a la gente buena”?, quizá deberíamos más bien preguntar, “¿Por qué Dios permite que le sucedan cosas buenas a la gente mala?”

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¿Dios ama a todos, o solo a los cristianos?

Publicado por DICIPULO GUERRERO lunes 16 de noviembre de 2009 0 comentarios

Pregunta: "¿Dios ama a todos, o solo a los cristianos?"

Respuesta: Hay un sentido en el que Dios ama a todos en el mundo entero (Juan 3:16; 1 Juan 2:2; Romanos 5:8) Este amor no es condicional – está basado solo en el hecho de que Dios es un Dios de amor (1 Juan 4:8, 16). El amor de Dios por toda la humanidad resulta en el hecho de que Dios muestra Su misericordia al no castigar a la gente de inmediato por sus pecados (Romanos 3:23; 6:23). Si Dios no amara a todos, estaríamos ahora mismo en el infierno. El amor de Dios por el mundo es manifestado en el hecho de que ÉL da a la gente la oportunidad de arrepentirse (2 Pedro 3:9). Sin embargo, el que Dios ame al mundo no significa que Él ignore el pecado. Dios es también un Dios de justicia (2 Tesalonicenses 1:6). El pecado no puede quedar impune para siempre (Romanos 3:25-26).

La mayor prueba de amor de la eternidad está descrita en Romanos 5:8, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Cualquiera que ignore el amor de Dios, que rechace a Cristo como su Salvador, que niegue al Salvador que lo rescató (2 Pedro 2:1); estará sujeto a la ira de Dios por una eternidad (Romanos 1:18), no a Su amor (Romanos 6:23). El amor incondicional de Dios se muestra en cuanto a Su misericordia hacia todos. Pero Dios ama condicionalmente solo a aquellos que ponen su fe en Su Hijo para salvación. (Juan 3:36). Solo aquellos que creen en Jesucristo como su Señor y Salvador experimentarán el amor de Dios por la eternidad.

¿Dios ama a todos? Si. ¿Dios ama más a los cristianos que a quienes no lo son? No. ¿Dios ama de una manera diferente a los cristianos de lo que ama a los no creyentes? Si. Dios ama a todos por igual en cuanto a Su misericordia para todos. Dios solo ama a los cristianos en cuanto a que ellos tienen Su eterna gracia y misericordia – la promesa de Su amor eterno en el Cielo. Es este amor de Dios por todos nosotros, lo que debería llevarnos a recibir Su amor eterno.

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¿Es malo cuestionar a Dios?

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Pregunta: "¿Es malo cuestionar a Dios?"

Respuesta: El punto no es si debemos cuestionar a Dios, sino de que manera – y por que razón – lo cuestionamos. El cuestionar a Dios no es malo en sí. El profeta Habacuc había preguntado a Dios acerca del tiempo y la acción del plan del Señor. Habacuc, en lugar de ser reprendido por sus preguntas, es respondido pacientemente, y el profeta termina su libro con una canción de alabanza al Señor. Hay muchas preguntas expresadas a Dios en los Salmos (Salmos 10, 44, 74, 77). Estas provienen del clamor de los perseguidos, que están desesperados por la intervención y salvación de Dios. Aunque Dios no siempre responde nuestras preguntas de la manera que deseamos, concluimos por estos pasajes que un sincero cuestionamiento procedente de un corazón devoto es bienvenido por Dios.

Las preguntas no sinceras, o los cuestionamientos de un corazón hipócrita, son otro asunto diferente. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Después que el rey Saúl había desobedecido a Dios, sus preguntas no fueron respondidas. (1 Samuel 28:6). Es totalmente diferente el querer saber por qué Dios permitió cierto evento, al cuestionar directamente la bondad de Dios. El tener dudas es diferente a cuestionar la soberanía de Dios y atacar Su carácter. En resumen, un cuestionamiento honesto no es pecado, pero uno amargo, desconfiado procedente de un corazón rebelde, si lo es. Dios no es intimidado por los cuestionamientos. Dios nos invita a gozar de un compañerismo íntimo con ÉL. Cuando nosotros “cuestionamos a Dios”, debe ser con un espíritu humilde y una mente abierta. Podemos cuestionar a Dios, pero no debemos esperar una respuesta, a menos que estemos genuinamente interesados en Su respuesta. Dios conoce nuestros corazones, y sabe si genuinamente lo estamos buscando para que nos ilumine. La actitud de nuestro corazón es lo que determina si está bien o mal cuestionar a Dios.

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¿Creó Dios el mal?

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Pregunta: "¿Creó Dios el mal?"

Respuesta: De principio parecería que si Dios creó todas las cosas, entonces el mal debe haber sido creado por Dios. Sin embargo, aquí tenemos una suposición que necesita ser aclarada. El mal no es una “cosa” como una roca o la electricidad. ¡No puedes tener una jarra de mal! Mas bien, el mal es algo que ocurre, como el correr. El mal no existe por sí mismo – realmente es la carencia en una cosa buena. Por ejemplo, los hoyos son reales, pero ellos solo existen en algo más. Llamamos a un hoyo la falta de tierra, pero no puede ser separado de la tierra. Cuando Dios hizo la creación, es verdad que todo lo que existía era bueno. Una de las cosas buenas que Dios hizo fueron criaturas con la libertad de elegir el bien. Para hacer una elección real, Dios tuvo que permitir algo más que el bien para elegir. Así que Dios permitió a estos ángeles libres y humanos, elegir entre el bien y la ausencia de éste (el mal). Cuando existe una mala relación entre dos cosas buenas, le llamamos “el mal”, pero eso no lo convierte en una “cosa” que haya requerido la creación de Dios.

Tal vez la siguiente ilustración nos ayude. Si le preguntara a una persona común “¿existe el frío?” – su respuesta sería que sí. Sin embargo, esto es incorrecto. El frío no existe. El frío es la ausencia de calor. Similarmente, la oscuridad no existe, ésta es la consecuencia de la falta de luz. Igualmente, el mal es la ausencia del bien, o mejor dicho, el mal es la ausencia de Dios. Dios no creó el mal, sino que más bien solo permitió la ausencia del bien.

Miremos el ejemplo de Job en los capítulos 1 y 2 del libro de Job. Satanás quería destruir a Job, y Dios le permitió a Satanás hacer lo que quisiera, excepto matar a Job. Dios permitió que esto sucediera para probarle a Satanás que Job era justo, porque amaba a Dios, y no porque Dios lo haya bendecido en gran manera. Dios es soberano y tiene total control de cualquier cosa que sucede. Satanás no puede hacer nada, sin el “permiso” de Dios. Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si Dios no permitiera la posibilidad del mal, tanto ángeles como humanos servirían a Dios por obligación y no por decisión. El no quiso crear “robots” que simplemente hicieran lo que Él quería que hicieran mediante su “programación”. Dios permitió la posibilidad del mal, para que podamos tener genuinamente la libertad de elegir si queremos servirle o no.

Concluyentemente, no hay una respuesta a estas preguntas que podamos comprender plenamente. Nosotros como seres humanos finitos, jamás podremos entender a un Dios infinito (Romanos 11:33-34). Algunas veces pensamos que entendemos el por qué Dios está haciendo algo, solo para descubrir más tarde que era por diferentes propósitos de los que originalmente pensamos. Dios ve las cosas desde una perspectiva eterna. Nosotros miramos las cosas desde una perspectiva terrenal. ¿Por qué puso Dios al hombre en la tierra, sabiendo que Adán y Eva pecarían y traerían con ello el mal, la muerte y el sufrimiento para toda la raza humana? ¿Por qué Él no solamente nos creó y nos dejó en el Cielo donde seríamos perfectos y no tendríamos sufrimientos? La mejor respuesta que se me ocurre es que Dios no quería una raza de robots sin libre albedrío. Dios tuvo que permitir la posibilidad del mal para nosotros, para hacer una verdadera decisión de adorar o no a Dios. Si nunca hubiéramos sufrido y experimentado el mal, ¿realmente apreciaríamos cuán maravilloso es el Cielo? Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si no lo hubiera permitido, estaríamos adorando a Dios por obligación y no por la libre elección de nuestra voluntad.

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La Feminización del Cristianismo

Publicado por DICIPULO GUERRERO sábado 14 de noviembre de 2009 0 comentarios

La Feminización del Cristianismo




¿Adónde se han ido los hombres?
Por Pablo Santomauro


Me siento incómodo cuando en mi iglesia esperan que acompañe con mi voz canciones modernas de amor a Cristo. Letras como “estoy enamorado de ti”, “quiero quedarme en tu tibio abrazo”, “oh el amor entre tú y yo”, “yo soy tuyo y tú eres mío”, y otras estrofas en los cantos de adoración cristianos, tienen una carga femenina que de pensarlo bien, deberían inquietar al elemento varonil del cuerpo de Cristo. Algunas de las canciones interpretadas por estrellas de la canción cristiana femenina hay que escucharlas detenidamente para no confundirse. Las intérpretes virtualmente le cantan al Señor con palabras y expresiones que bien podrían ser dirigidas a un amante en cualquier canción secular. El nombre del galán de sus sueños simplemente parece haber sido reemplazado con el nombre de Jesús.

Yo no pienso que parte de mi adoración al Salvador debe ser cantar alabanzas de proclividad erótico-romántica. Yo no deseo “acurrucarme” en los brazos de Jesús, ni susurrarle al oído cuanto le amo, tocar sus manos o deleitarme en su mirada. En lugar de ello, la Biblia me da mandamiento de adorarle y seguirle como mi Rey. Es por ello que en su mayoría los antiguos himnos eran más centrados teológica y doctrinalmente. Expresiones como “Firmes y adelante, huestes de la fe” y “Jesús es mi rey soberano” eran más adecuadas para ser cantadas por ambos géneros.

Justo es señalar que ya algunos himnos antiguos dejaban entreveer la fibra femenina reclamando su lugar en los himnarios. Un himno titulado “El Reposo” contiene líneas como: “Salvo en los tiernos brazos de mi Jesús seré; y en su amoroso pecho siempre reposaré.” No me digan que esto apela a la masculinidad con que Dios dotó al hombre. Anticipando la acusación que se me hará de ser un machista, invito a mis acusadores a recorrer el libro de Salmos para ver si pueden encontrar este tipo de expresiones en la alabanza a Dios.

La música cristiana es sólo una punta de la madeja. Si jalamos de otras puntas sueltas encontraremos otros factores causantes de que hoy en día tengamos una iglesia débil para tratar con los desafíos agresivos del humanismo, tanto secular como religioso. Según David Murrow, autor del libro Por qué los Hombres Aborrecen ir a la Iglesia [1], en determinado momento ciertos pastores comenzaron a enfocar sus ministerios, predicaciones y música hacia el sector femenino de sus congregaciones. En consecuencia, los sermones se tornan en platitudes emocionalmente orientadas, y la alabanza en letras sensibleras de efecto lacrimógeno con un fondo musical de balada romántica.

He observado que algunas reuniones de oración son más bien sesiones psicoterapéuticas donde los integrantes se juntan en círculo, se dan la mano, comparten sentimientos, y cantan suavemente. En los cultos tenemos la clásica posición de los brazos levantados (no en señal de poder y victoria, sino de tierno abrazo) o las palmas hacia arriba (como sosteniendo una bandeja) y los ojos cerrados mientras cantamos “Estoy desesperado por ti, tú eres el aire que yo respiro”. ¿Hablamos así los hombres? Todo esto sucede bajo la mirada de pastores que con su liderazgo y actitud confirman el antiguo refrán, “Existen tres géneros, femenino, masculino, y clérigo”.

En el terreno de la enseñanza las cosas no son más alentadoras. Mucha de la prédica de hoy consiste en lo que el americano llama pep talk, un término que denota un tipo de retórica con enfoque positivista. Si usted está interesado en esto puede buscarlo en las charlas motivacionales que las grandes corporaciones programan para sus empleados, no necesita ir a la iglesia. En muchos casos, el énfasis de la enseñanza está en lo emocional y las experiencias subjetivas. No falta tampoco el abundante material especializado en las relaciones con el esposo/a y la familia, que ha inundado a la iglesia.

En virtud de todo lo anterior, el aspecto intelectual de nuestra fe ha sido dejado a la orilla del camino. Los hombres preferimos el tipo de enseñanza que provoca nuestro intelecto y que nos equipa para confrontar diferentes corrientes de pensamiento y cosmovisiones opuestas al cristianismo. Aun somos jinetes a caballo blandiendo espada. Necesitamos ser capacitados bíblicamente para hacer de nuestro cristianismo una fuerza influyente en el mundo real de la política, la educación, la industria y los negocios (y no me refiero a la teología del Dominio). Necesitamos afirmar la noción de que el cristianismo es verdad en todos los aspectos y niveles de la vida. Necesitamos recobrar el balance entre las enseñanzas tiernas de Jesús (su amor y su pasión salvadora) y las doctrinas del pecado y el infierno. Necesitamos hombres fuertes y abnegados en los púlpitos cuya predicación vaya dirigida a los hombres. Jesucristo mismo se enfocó en los hombres como su principal objetivo discipulador. ¿No debemos hacer lo mismo hoy imitándolo a él? Por favor, no me salga con la excusa de que la sociedad judía era patriarcal y por ello Jesucristo escogió hombres como sus discípulos. Jesús escogió hombres siguiendo el diseño original que el Padre ya había establecido desde el principio y punto.

Lejos esté esta exhortación mía de entenderse como una plegaria a las iglesias liberales, seeker’s sensitive y emergentes. En lo que a mí respecta, estas denominaciones no son representantes de Dios, ni colectiva, ni individualmente. Están principalmente involucradas en la asistencia social y en la resistencia cívica, así como muy ocupadas luchando por los derechos de los homosexuales y procurando salvar el planeta, mientras que niegan el evangelio bíblico. Los hombres cristianos no estamos interesados en una religión tibia como ésa. Estamos compenetrados con la batalla entre el bien y el mal, la verdad y el error, Jesucristo y las huestes satánicas.

Los hombres que atienden nuestras iglesias hoy, luego de un tiempo terminan espiritualmente esterilizados. Han sido indoctrinados de tal forma por la agenda feminista que han mutado hacia una masculinidad neutralizada y han renunciado al liderazgo natural que Dios les ha otorgado. Muchos de ellos avanzan hacia posiciones de pastores o de liderazgo. Pueden ser populares, tener una inclinación saludable hacia las almas, pero ¿están enseñando buena apologética? Desde ya les digo, encontrar a uno que lo esté haciendo puede ser mas difícil que encontrar una aguja en una fábrica de agujas (¿Era así el refrán?).

Promise Keepers pareció traer un rayo de esperanza a la situación hace algún tiempo. La esperanza se diluyó cuando vimos a hombres llorando, abrazándose y cantando tomaditos de la mano.

¿Es todo esto sólo el reflejo de una feminización de la sociedad en general? Sí lo es. Así como el hombre secular moderno, una vez que ha claudicado ante la feminización de la cultura, es un hombre vacío y carente de principios que lo lleven a dedicar su vida a cualquier causa que requiera un mínimo de sacrificio, el hombre promedio en nuestras iglesias es un cero a la izquierda que no ha entendido que seguir a Jesús implica un sacrificio de su parte. No solamente se requiere un sacrificio, sino también un despliegue abundante de virilidad espiritual. Es por esto que la sociedad occidental se desmorona frente a nuestros propios ojos. Por dentro, tenemos la erosión de los valores que nutrieron nuestras culturas bajo el constante ataque humanista secular, y por fuera el Islam, representado fielmente por los terroristas (los líderes del resto de los musulmanes), quienes ya han discernido la incapacidad y la cobardía de este nuevo hombre de la cultura occidental. Esta cobardía se manifiesta, por consecuencia lógica, en la impotencia de los gobiernos para tratar con la prepotencia del Islam. De la misma manera, los enemigos de la iglesia en la sociedad americana (ACLU, liberales, verdes y radicales) han percibido con toda claridad que la iglesia de Cristo está plagada de “afeminados espirituales” que no levantan un dedo ante los ataques de los valores cristianos de nuestra cultura.

¿El camino de la recuperación? Poner verdaderos hombres detrás de los púlpitos, porque la mayoría de los pastores hoy en día, al menos en Norteamérica, no lo son. Los hombres verdaderos siguen a los líderes que son hombres verdaderos. Ya a estas alturas pienso que soy un idealista. Acabo de volver del culto dominical de mi iglesia. La alabanza que cerró la predicación decía: “Jesús, tu nombre es como miel en mis labios.” Para llorar. <>
Notas:

[1] David Murrow, Why Men Hate Going to Church (Nelson Books), cit. Biola Connections.
Obras recomendadas:
· The Church Impotent: The Feminization of Christianity (Spence Publishing Company), Leon J. Podles.
· Total Truth: Liberating Christianity From Its Cultural Captivity (Crossway Books). Nancy Pearcey.

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*


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